Diario poético: la herida del instante

(...) Pero desde ese reduccionismo objetual, Oscar Molina se ha visto impulsado a un desplazamiento, intenta encontrar un nuevo cauce para la narración. Los últimos trabajos son un diario dilatado, una secuencia de fotografías que tienen la estructura de una confesión. El que hace una confesión, aquel que afina su pensamiento y sentir en una autobiografía, renuncia al tiempo virtual del arte, trata al contrario de intensificar su experiencia. "La confesión - escribió María Zambrano- es el lenguaje de alguien que no ha borrado su condición de sujeto; es el lenguaje del sujeto en cuanto tal. No son sus sentimientos, ni sus anhelos siquiera, ni aún sus esperanzas; son sencillamente sus conatos de ser" Una acción sobre el tiempo.

El diario se convierte en un paisaje que podría prolongarse sin límites. Oscar Molina junta desde los detalles una totalidad compleja : la del instante poético, allí donde el tiempo se inmoviliza. Una mirada en movimiento, sin embargo, estática (intuición del instante). Como en las "esculturas mentales" de Hamis Fulton, Molina sabe que sin "caminar no hay obra"; las fotografías son como haikús: conciencia de la fragilidad y precariedad en la existencia, decisión de aquel que se sabe suspendido entre un abismo y otro. Vivacidad (lenta erosión de los sentimientos) : escritura íntima, devenida horizonte (…)

Fernando Castro
Extracto del texto para el catálogo: Meridiano. Comunidad de Madrid. Madrid, 1995.

textos
> volver
> www.oscarmolina.com
fotografias de un diario